Jueves 21 de marzo, 2024
Bajo la hipótesis de un sismo de magnitud 8.0, más de 2 millones de nicaragüenses participaron una vez más en el I Ejercicio Nacional para Proteger la Vida en Situaciones Multiamenazas, poniendo a prueba la capacidad de respuesta de todos los sectores del país.
Jueves 21 de marzo, 2024
Bajo la hipótesis de un sismo de magnitud 8.0, más de 2 millones de nicaragüenses participaron una vez más en el I Ejercicio Nacional para Proteger la Vida en Situaciones Multiamenazas, poniendo a prueba la capacidad de respuesta de todos los sectores del país.
El ejercicio inició a las 10 en punto de la mañana, evidenciando una amplia participación ciudadana en casi ocho mil escenarios en Barrios y Comunidades de todo el País.
Según los reportes, el tiempo promedio de evacuación de la población hacia las zonas de seguridad fue de un minuto con cinco segundos, un aspecto que ha venido mejorando a través de la práctica.
Por su parte, el sistema educativo reportó la participación de 1 millón 207 mil 719 personas, entre estudiantes de los turnos matutino y vespertino, docentes y personal administrativo de centros educativos públicos, privados y delegaciones municipales.
Mientras que el sector privado reporta la participación de 27 zonas francas, 90 mercados, 15 centros comerciales y de recreación, 967 instituciones privadas, 104 cooperativas y 165 iglesias de diferentes denominaciones.
Igualmente, el ejercicio permitió implementar escenarios especiales como: la organización de la respuesta ante derrame de hidrocarburo en Puerto Corinto, la protección de los medios de vida de las familias y el funcionamiento del Sistema de Alerta Temprana en el Río Escondido.
La participación activa de la población ha sido clave para estar cada vez mejor preparados y consientes a las vulnerabilidades que, como país enfrentamos.
De ahí la importancia de poner a prueba los Planes Familiares, Comunitarios, de Seguridad Escolar, Centros de Trabajo e Institucionales.
De esta manera, Nicaragua continúa trabajando con pasos firmes hacia la resiliencia de las familias ante situaciones adversas, preparando la capacidad organizativa y de repuesta para una atención oportuna a las familias.



